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De confesiones nocturnas...



Escribir acerca de ti es difícil, ya han pasado varias semanas desde la última vez que nos vimos y ocurrió eso que en tu cabeza probablemente no tenía (o no tiene) sentido.

Queremos futuros distintos.

Se dice fácil, o al menos yo siempre lo entendí así porque procuro no complicarme las cosas. Siempre comparé nuestros caminos como líneas paralelas, exponiendo la posibilidad de que en algún momento podía existir divergencia. Asentías a mis palabras y yo continuaba.

Pero había algo más.

Claro, el querer cosas distintas a futuras es una idea vaga porque probablemente saliendo de la casa me podía caer un meteorito en la cabeza y muchos de mis planes (al menos los que hubieran requerido algo específico... como que no te cayera un meteorito en la cabeza) hubieran cambiado. No, algo más merodeaba en mi cabeza, en la relación, como una serpiente esperando el momento clave para atacar.

La inseguridad. El miedo. La duda.

Sí, todas esas cosas que dice Yoda que llevan al lado obscuro son verdad.
Te amo, eso no lo puedo negar. Pero tu obsesión con mi pasado era una constante que afectaba lo que yo hacía, no podía equivocarme, mis intentos de adaptarme a tus necesidades parecían no ser suficientes. En contadas ocasiones pregunté si realmente yo era lo que tú necesitabas, afirmabas; pero nuevamente demostrabas lo contrario. Yo no iba a cambiar, sólo a adaptarme y crecer en la relación... eso no te bastaba.

Finalmente me rompí.

No puedo decir que no aprendí, para alguien cuya vida ha estado llena de soledad (el oxímoron, pronto en cines), compartir parte de su espacio, gustos, pensamientos, sueños y secretos no fue algo sencillo. Ese aprendizaje recientemente me ha llevado a la idea de revisar mis emociones, verificar si algo está fallando porque definitivamente existen aspectos de mi persona que necesito cambiar. Creo que le dicen "ir al psicólogo", sí, lo he considerado... to fix myself.
¿Funcionará? No tengo ni puta idea, pero bien me lo decías... no pierdes nada con intentarlo. Lo mismo te digo, porque algo hay en ti que no me dijiste... lo sabes, lo has pensado... pero tienes miedo de afrontarlo.

¿Nos volveremos a ver?

No lo sé, eso ya se descubrirá con el tiempo. Por lo pronto respeto eso que me dijiste, después del rompimiento no quieres saber nada más. Lo respeto.

Perdón por convertirme en "el maldito ex", "ese maldito bastardo", "el cabrón hijoputa"; supongo que alguna vez me tenía que pasar. Nos tocó a nosotros, en esta parte de nuestra vida... y duele, lo sé.

Aprendí mucho contigo, espero que algo de mí se haya quedado en ti.

Hasta pronto A.






Dejar de querer


Leído en Facebook:
"Un aplauso para esa persona que 'Me quería' y ahora ni me habla".

Dejando de lado el hecho de que estaba plasmada en una imagen toda culera, al leerlo solo pude pensar en que no necesariamente "dejar de hablarle" a alguien significa que dejes de quererlo.

Yo soy de la idea de que el cariño que le tienes a las personas no se extingue, lo que cambia o disminuye es el interés. En este caso, el de continuar comunicándose o viéndose; una pareja o un grupo de amigos puede tener diferencias que ya no pueden resolverse, quedando como solución el separarse, muchas veces ésta acción tiene mayor impacto y dolor para una de las partes.
Por eso, ¿qué pasa si te alejas para no lastimar a esa persona o quererle recordar que existió algún evento que cambió las cosas? El cariño no se extingue de la noche a la mañana, simplemente (desde mi perspectiva) ya no hay emoción ni gusto por verse.

En mi vida he conocido personas que han aportado muchísimo a mi vida, por eso las aprecio. Son personas que en algún momento les dije "te quiero" y que por alguna u otra razón existió separación... a veces esa razón era simplemente una petición de su parte.

Pero no he dejado de tenerles cariño. No puedo, conocerlos (as) ha permitido construir mi vida; aprendí con ellos (as).

Y de eso se trata todo ¿no? De aprender... aunque para mí es difícil "aprender a no querer", quizá me quedé dormido igual que en mis clases de redes.

Ni hablar... hay que cambiar.

Voy por un libro de redes.

De cambios en la vida...


Una casa y una llave (duh!)
En el 2006 (uno de los mejores años de mi vida, hasta ahora), estuve viviendo solo en Suecia exactamente un mes (Junio). La experiencia fue enriquecedora: preparar mi comida, lavar mi ropa, limpiar mi desorden, organizar mis gastos... era emocionante y extraño. Por supuesto que tuve mis equivocaciones (encogí 2 pijamas y tiré pasta mal hecha), pero creo que esos días me adapté muy bien y me quedé con ganas de repetirlo.

Hoy no estoy en Suecia (espero que eso cambie algún día) pero sí vivo solo. Bueno, no "solo" ya que comparto vivienda con un primo pero estoy "alejado del nido".
El cambio ocurrió debido al trabajo; el DF me recibió con nuevas responsabilidades este año y decidí que viajar diario desde Toluca hasta la capital del país era pesado, que me quitaba tiempo y que lo mejor era mudarme.

Ha sido interesante, antes llegaba a mi casa en Toluca y no me preocupaba de comida, ropa planchada y gastos. Ahora esas actividades forman parte de mi rutina diaria; las hago con gusto, no lo duden, creo que es parte de una etapa de mi vida en la que puedo experimentar esa sensación de independencia que a todos nos hace falta. Sinceramente quiero a mi familia, pero creo que siempre hay un límite en el cual debes salir y vivir el mundo; mis padres están de acuerdo, su apoyo es incondicional y eso lo agradezco muchísimo.

Si me preguntaran mis planes a futuro, en este momento son inciertos. No porque sea un huevón desinteresado en lo que haré dentro de algunos años, pero quiero saborear lo que estoy viviendo, hacerlo parte de mí y reestructurar ideas. En términos simples, disfrutar el momento. Por ahora, que venga lo que tenga que venir.

Escribo desde mi mesa chueca... en una sala casi vacía... dentro de un departamento cuasi amueblado.

Pero me gusta.




Gotas e ilusiones.

 
Me gusta tu nombre, realmente no es muy común o al menos yo me he convencido de eso. Ojalá fueras tú la única persona que lo posee, representaría lo especial que eres. Regularmente no me esmero en confesar mis sentimientos hacia alguien, pero es obvio que vale la pena correr un poco el riesgo.

Pensarás que me invade la locura o que estoy jugando contigo, ninguna de esas afirmaciones resulta verdadera; debes de creer que todo esto es real, ignoro la razón, sólo sé que simplemente sucedió.

Intento acercarme a ti con cautela, aunque admito que la prisa recorre mis venas, la emoción es enorme, inmensurable; lo menos que quiero es que te asustes, que resulte en un encuentro desastroso y te esfumes como otras personas lo han hecho.

Poco a poco voy extendiendo mi mano con la intención de encontrar la tuya, yo se que si la aceptas puede ser por cortesía más no correspondencia; no te preocupes, prefiero vivir el momento a quedarme sentado observando como la incertidumbre se alimenta de mí.
Sin embargo lo que más me gusta es tu mirada, es un misterio para mí pero al mismo tiempo tan fascinante; simplemente no puedo evitar el poder contemplar tus ojos, están llenos de vida y energía; me hipnotizas.

Permite que te abrace, rodear tu cuerpo y sentir por un instante que el mundo pierde sentido si no estamos juntos. Yo sé que es prematuro, que incluso es tonto de mi parte, pero te pido de favor esta fracción de tiempo para poder sentirme vivo.

Cierto, decir lo anterior suena egoísta... ojalá pudieras estar dentro de mí para poder comprender lo que está ardiendo en mi pecho. Pero ya, la sensación y el sentimiento es mío... el destino, ¡no!, tú decidirás si será compartido.

Dejaré de hablar ya, te invito a sentarnos a contemplar ésta tarde lluviosa que nos ha atrapado y que hace evidente el hecho de que me he enamorado de ti, de una ilusión.
 
 

Algo común.



Ahí estaban ellos, pendientes el uno del otro, como leyéndose el pensamiento. Parecía como si en aquél instante el mundo no importase, que simplemente existían esos dos seres y nada más.



La casualidad los unió, ninguno recordaba si realmente fueron gustos afines o los conocidos mutuos; quizá un poco de ambos. Lo que sí tenían presente es que ese cruce de caminos hace algunos años fue algo que había cambiado sus vidas, se llegaron a conocer hasta el punto donde dicho verbo, cuando se aplica a personas, deja ver su ineficacia; sin embargo, era suficiente.



Es cierto que a veces tenían sus diferencias, provocados por desplantes en la misma idiosincrasia que los identificaba ante los demás; curiosamente compartían rasgos similares en tonalidades distintas. Ambos eran víctimas de un pequeño déficit de atención, dispersión mental y pensamientos que sólo ellos entendían individualmente. Un par de extraños para la sociedad “normal”.


Quizá lo más importante que tenían en común era su pasado, rara vez hablaban del mismo, sobre todo cuando el tema principal era el amor. Personas que las marcaron, que dejaron aprendizajes en forma de cicatrices emocionales. A veces las recordaban, otras tantas las odiaban, pero nunca las negaban.


A pesar de las similitudes y diferencias, se querían el uno al otro. Se amaban pero era claro entre los dos que simplemente eran amigos. ¿Por qué complicar las cosas? ¿Por qué destruir lo que está bien? – Preguntas que sólo rondaban en  la mente de los dos, sin llegar a sus bocas, preguntas que los acosaban de vez en vez, provocadas por una cuestión inicial… ¿qué pasaría sí?
¡Idioteces!, con eso terminaba el pequeño lapso de incertidumbre y suposición; aunque lo anterior también a veces venía acompañado con salidas ocasionales con terceros, cada quien decía tomar su camino y olvidar por un momento que el otro existía. Soluciones simples pero temporalmente efectivas; la imperfección radicaba en el simple hecho de que siempre se volvían a ver.


Ya lo he mencionado, eran amigos, unidos por aspectos comunes y con aceptación de los que eran contrarios. Ellos lo ignoraban, pero compartían el mismo miedo cuyo rostro era la incertidumbre.
Cuando se miraban a los ojos directamente, sus cuerpos vibraban, las manos temblaban y sus labios sufrían con la búsqueda exhaustiva de palabras que cambiarían la situación; eran instantes de infinita tensión que poco a poco se diluían en el tiempo.


Cobardes recurrían, con pensamiento o acciones, a aquellas personas del pasado; llamadas, mensajes o la simple contemplación de fotografías se convertían en actividades de rutina, aunque ninguno de los dos iba a admitirlo. 


Cada cierto tiempo se veían para tomar un café, compartir risas y echar de menos los viejos tiempos; sus actividades del diario hacían que su convivencia se viera limitada a un par de días al mes. El momento terminaba con un roce de manos y un cruce de miradas con tintes de eternidad.


Hoy es un día de ésos.


Ahí estaban ellos, pendientes el uno del otro, como leyéndose el pensamiento. Parecía como si en aquél instante el mundo no importase, que simplemente existían esos dos seres y nada más.


Pero hoy, ninguno iba a tener el valor de decir lo que realmente sentía.


Otra vez será. Ambos lo piensan así. Definitivamente, coinciden en eso.



   

Discusiones

  
Cuando me siento mal (emocionalmente hablando) me desahogo escribiendo, he aquí una historia como resultado: 


Aún viene a mi memoria perfectamente el día y la hora, podría apostar incluso el saber lo que ambos vestíamos en ese momento, cada detalle y cada palabra en nuestra charla; no creo dejar escapar recuerdo alguno. 
Comenzó como algo normal (aunque ambos sabemos que detestamos ese concepto), algunos toques de comedia en nuestros comentarios eran coronados con tiernos besos, como muestras de aceptación. Yo pensaba, ingenuamente, que vivíamos el clímax del encuentro y quizá ese pensamiento me distrajo, me hizo pronunciar una frase sin pensar.


"No estoy de acuerdo", fue tu reacción inmediata. Intenté arreglar las cosas, aludiendo un poco de torpeza pero al mismo tiempo tratando de hacerte ver que mi idea valía la pena ser defendida. Creo que es la desventaja de que ambos amemos estar en lo correcto. 
La lluvia de argumentos comenzó a caer como diluvio, todos válidos (a mi parecer) pero algunos sesgados por la opinión personal, por la experiencia propia. Lo que había comenzado como una pequeña plática empezó a mutar en una discusión desenfrenada, caótica y sin un rumbo definido; cada quien cuidaba sus palabras y analizaba las del otro, buscábamos puntos de refuerzo y debilidad. Finalmente el tono del presunto debate tomo tintes personales, las emociones habían entrado al juego. 


Ambos conocíamos lo suficiente el uno del otro como para herirnos; no sólo eso, colocamos el dedo en la llaga más de una vez con el objetivo de terminar, salir victoriosos. Nuestro orgullo arrancó cualquier indicio de raciocinio y empatía. 


"¡Basta! ¡Me largo!", fue pronunciado al unísono por nuestros labios (irónico que eso haya sido nuestra coincidencia de ideas); nos dimos la espalda y emprendimos camino hacia el destino que nos correspondía. 
Destino, la razón por la cual estoy aquí contándote todo esto y creo que tanto tú como yo estamos de acuerdo en que esa discusión, comparada con otros eventos, era una pendejada. No debimos tomarla tan personal, nada ganamos, el objetivo era solamente probar que somos diferentes en nuestra forma de pensar, que a pesar de eso podemos seguir amándonos. 


Sí, vengo a pedirte perdón. Te lo pido sinceramente susurrándote al oído mientras acaricio tu mano, tu helada mano a causa de tu ahora inexistente respiración. 


Lo siento. 




   

A quien corresponda, sí... es tuya.

Hoy hablé de ti una vez más, después de tanto tiempo evitándolo y esperando no  volver a hacerlo. Sin embargo siento que cada vez que comienzo la historia, se me figura diferente... es obvio, han pasado ya varios años y aunque mi memoria aún detalla los días, simplemente la importancia que le daba al relato pasó a segundo plano.

No te preocupes, no fuiste la persona mala del cuento; siempre trato de aclarar que lo que tú y yo vivíamos era producto de nuestras decisiones, por lo cual yo también asumo culpas... todos cometemos errores ¿no?

Debo confesar que de repente en medio de la narración desvío la mirada, vienen a mi mente esos pequeños trocitos de recuerdos que al armarse producirían un suspiro profundo, por eso hablo rápido y concreto; no hay razón para detenerse en trivialidades (las cuales, en su momento, eran lógicamente... mágicas).

Hoy hablé de ti, hable de mí, hablé de nosotros. Lo hice porque era lo que yo quería, nadie me obligó, lo hice porque si algo bueno dejaste en mi vida es esa historia... y de la historia se aprende mucho, no sólo yo sino también la gente que me rodea; directa o indirectamente dejas un rastro de aprendizaje.

Como siempre, es improbable que leas esto... una de tantas cartas pasivas, esperando a ser vista (aunque no importa si lo haces) que sólo sirve para corroborarte que las cosas entre tú y yo han cambiado, pero que a pesar de eso, sabes que la única palabra que te deseo es...GRACIAS.   

Esos "maravillosos" recuerdos

Ok, ya por fin encontré tiempo para escribir otra historia...

Para mí era un día muy normal, lógicamente yo tenía que pensar así después de las leves tormentas que en días anteriores me acosaban, pero el clásico y cuasi cursi "es un nuevo amanecer" tenía que hacerse presente.

Obviamente yo esperaba a que la noche llegara, mis planes de salir a divertirme no se habían estropeado y definitivamente yo merecía relajarme un rato, charlar con los amigos, simplemente pasarla bien; finalmente llegué al lugar acordado y no cabía duda que iba a ser una agradable velada.

Error, fue una velada exquisita. Llegaste después de un rato,  quedé estupefacto ante tu presencia; después de las presentaciones comencé a descubrir más sobre ti, supe lo que habías hecho y sobre todo... tus planes a futuro.

Me costaba trabajo hilar las ideas y escuchar lo que decías, tu rostro simplemente me cautivaba... no podía dejar de mirarte; comprendí en ese instante que es cierto cuando la gente dice que "no hay mal que por bien no venga", todos mis malos recuerdos se esfumaron esa noche, bastaron unos minutos contigo para sentirme infinita y estúpidamente feliz.

Claro que eso no duró mucho, no todo siempre es perfecto, el escuchar tus planes futuros... tu emoción de seguir un determinado camino simplemente me hizo sentir miserable porque sabía que yo nunca sería parte de ese plan, al menos no por el momento. Definitivamente la vida había jugado de manera truculenta, mira que cruzar nuestros caminos pero al mismo tiempo separándolos... mientras pensaba esto, tú te despedías y yo sabía que no podía ni debía detenerte.

Esa noche fue una enseñanza o un recordatorio, aún no lo defino bien... y es que ahora tengo en mi cabeza ese bonito recuerdo que me ayudará a bloquear otros donde la nostalgia toma el papel protagónico, junto con esa maravillosa persona que tanto impacto ha tenido en mí. Definitivamente otra vez la "M" cobra significado...

Creo que terminó siendo más una proyección personal que una verdadera historia... aunque creo que algunos se sentirán identificados y sólo es cuestión de cambiar la letra M por la que más les agrade (mmm... no),  juro que no la tenía pensada así... maldito Agosto, maldito 21 de Agosto.


Bienvenida oscuridad

El silencio de la habitación se rompe con el profundo suspiro proveniente desde lo más recóndito de mi ser, poco a poco me doy cuenta que la rojiza luz del atardecer ya no invade mi ventana, en su lugar la intrigante y negra noche comienza a hacer su obligado acto de presencia.

Recuerdo que ese era tu momento favorito, tú siempre sonreías coquetamente y me susurrabas al oído tus ganas de que por fin el sol se ocultara... para quedarnos bajo el cobijo de la oscuridad y dar rienda suelta a esos deseos intensos donde tu piel y la mía se convertían en protagonistas.

"Dame tu mano" - comenzaba siempre el juego- y así recorría yo el terso lienzo de tu ser, me guiabas lentamente, yo sabía que debía contenerme - "No le quites la diversión". Cada paseo era diferente, siempre había un movimiento, algún toque espontáneo en puntos estratégicos que me mantenían cautivo... luego, tus manos.

Mi cuerpo vibraba con el toque de tus manos, tus dedos juguetones me estremecían cual temblor que sacude al planeta... siempre sabías cuando parar, siempre sabías el instante adecuado para sustituir el éxtasis con un apasionado beso.

Así pasaban las noches, tus piernas cruzándose con las mías; tus brazos enredándose en mi torso... apretujando mi espalda - "Te amo"- eso era siempre lo mejor.

Pero un día todo cambió, la oscuridad llegaba pero no estabas ahí, te fuiste alejando poco a poco hasta que un día decidí no seguir callado... las lágrimas no se hicieron esperar, gritos y reclamos sustituyeron las caricias y besos que alguna vez abundaron en esta habitación; tu mejor argumento simplemente fue "Te he dejado de querer".

La sensación de desquitarme me invadió, muchas conquistas eventuales compartiéron las sábanas conmigo después de aquella discusión, los juegos no eran iguales, el placer no era lo mismo... pero yo me aseguraba de que supieras que nunca pasaba una noche en soledad; me imaginaba como estarías pensando en mí, revolcándome con una persona cualquiera, "¿Dejaste de quererme?... ¡Mentira!"- y disfrutaba más el momento.

Sin embargo, ya van varios meses en esto que parece se ha convertido en rutina, mi vida perdió su rumbo desde que me dejaste... creí aprender a odiarte pero reprobé, la nostalgia y el recuerdo de esos cálidos besos siempre me desconcentraban.

Hoy me enteré que has seguido con tu vida, un nuevo trabajo en otro lugar... quizá no mentías, se te acabó el gusto y yo no lo acepté; En realidad me alegro por ti, probablemente algún día yo también cambie las cosas y dejaré de suspirar... pero no esta noche, hoy la oscuridad y alguien tocan una vez más a mi puerta. 

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Creo que con esto cumplo mi promesa ¿no?


Today...

Aviso

- El contenido de esta entrada (publicada a las 15:30 hrs) fue eliminado por el autor, si tuviste la oportunidad de leerla, bien por ti. No se comentará más al respecto. -

Pero... ¿por qué?

Aprendí que puedo aguantar golpes emocionales de otras personas, a no derramar lágrimas... "así es la vida", me digo y sigo con mi camino.

Aprendí que me hago mucho daño con sólo pensar en ti, sobre todo cuando me doy cuenta que tú a duras penas me recuerdas.

Aprendí mucho del amor, el odio, el arrepentimiento y la obsesión.

Aprendí sobre mi paciencia y la dedicación que puedo tener hacia algo.

Aprendí mucho de mí, directa o indirectamente por tu culpa.

Y a pesar de todo lo que yo aprendí, sigo sin entender ¿por qué rayos tuve que conocerte? --- sigues siendo lo que más me duele.

Malditos dramas baratos... prometo poner una mejor entrada la próxima vez.


Un día perfecto

Tengo en mi cabeza el inicio y fin, he planeado hasta el más mínimo detalle de lo que haremos justamente después de que llegue a casa de tus padres para recogerte. Sé que siempre pueden existir inconvenientes pero he rezado y elaborado complejos rituales con la esperanza de que nada nos arruine el día.

Es que te he extrañado tanto, el recordar que estés tan lejos y no pueda verte a diario me pone como loco... simplemente me lleno de nostalgia con tu recuerdo pero sé que estás en ese lugar porque te gusta, porque es parte de tu sueño y obviamente quiero que lo cumplas.

Cuando hablamos por teléfono y me dijiste que vendrías a pasar unos días en la ciudad no pude ocultar mi alegría, aunque sabía que debía ser paciente, primero verías a tu familia después del largo viaje y posteriormente podríamos salir para ponernos al corriente de todo lo que ha acontecido en nuestras vidas.

Primero un ligero desayuno en ese café que tanto te gusta, áquel con la terraza que posee una vista espectacular de la ciudad. He hablado para reservar la mesa 13, la única que está a pocos metros de las gerberas rojas que tanto admiras y siempre me recalcas que son tus flores favoritas.

Después iremos al parque donde pasamos la mayor parte de nuestra infancia, recorreremos un par de caminos y tomaremos ese pequeño sendero que nos llevará a nuestro rincón secreto, donde adorábamos escondernos y platicar durante horas de todas las travesuras que hacíamos, ahí hurgaremos en el agujero del viejo sauce, para encontrar el libro de poemas que robamos de la biblioteca escolar... desde que te fuiste lo envolví en plástico para conservarlo, no quería que nuestro tesoro se enmoheciese.

Un par de anécdotas y poesía nos abrirán el apetito, siempre es así... así que iremos con Doña Queta para que nos prepare las mas deliciosas enchiladas de la ciudad, extra pollo para tí.
Ahí en la fonda dejé desde ayer nuestras viejas bicicletas, para que podamos dar otro paseo hasta el monte donde se encuentra la pequeña capilla, debo confesar que he estado practicando porque estoy seguro que me retarás para ver quien llega primero, ésta vez no me ganarás.

Nos sentaremos y esperaremos el atardecer poco a poco, mi mano se acercará a la tuya y me darás esa sonrisa que tanto me fascina, tus ojos brillarán pero luego tu mirada se transformará en el veredicto que siempre me has dictado, así que como en otras ocasiones, desistiré.

Finalmente regresaremos a tu casa, antes obviamente compraremos nuestros ya obligados tamales de dulce y el delicioso champurrado, recapitularé las cosas buenas y carcajadas del día y te agradeceré el que pudieses compartir tu tiempo conmigo después de tu larga ausencia. Cerraremos con un tierno abrazo para marcar el momento de la despedida.

Para muchos sonará como un día muy simple pero contiene esos pequeños detalles que te agradan y te hacen feliz, lo sé porque te conozco.

Sí, así he imaginado todo pero ahora que abro los ojos me doy cuenta del lugar en donde estoy... tu nombre grabado en piedra se hace evidente. Dejo caer la rosa que estaba en mi mano y al mismo tiempo mis ojos se ahogan en lágrimas sabiendo que desde hace ya más de un año mi plan nunca se llevaría a cabo, que ahora ya es imposible vivir contigo ese día perfecto.

Esos detalles de mi vida...

No me entiendo y eso está cabrón, no puedo concluir realmente alguna de las múltiples ideas y emociones rondando en mi cabeza... la más "concreta" ciertamente no me resulta agradable del todo.

No es que disfrute plenamente algunos momentos de soledad, pero me he acostumbrado en un modo enfermizo. Trato de compensarlo con otras actividades pero al final del día creo que hasta ahora no he podido llegar a la cama sin un pensamiento de "WTF?!"

Terrible esto de escribir aspectos negativos o patéticos después de abandonar un par de días el blog, pero honestamente ya le faltaba ese toque de amargura a una entrada mía, quizá sea la mejor forma de deshacerse de lo malo para dejar entrar lo bueno.

Mmm.... la culpa la tiene la lluvia (favor de omitir referencias a la canción de Luis Miguel), el gris de las nubes me recuerda a partes de mí... o específicamente, ese YO que dejé atrás.

El duelo

Heme aquí en mi habitación, viviendo cada segundo de la asfixiante oscuridad que me ofrece la noche, el latido de mi corazón y la respiración agitada son mi única compañía.

Estoy erguido pero con la cabeza gacha, apretando los puños como si estuviese a punto de golpear a alguien pero al mismo tiempo el temblor de mis rodillas me recuerda lo miedoso que soy.

Miedo... una sensación tan interesante en los seres humanos, me domina poco a poco, despertando las voces de mi cabeza las cuales había yo logrado callar hace tiempo. Hoy resuenan profundamente con ecos desgarradores como lamentos en una cueva abandonada, lo peor de todo no es el dolor agudo que denotan, sino las palabras tan atiborradas de verdad que me pronuncian.

Me están recalcando la vida tan miserable que llevo, lo patético que soy y la nostalgia que aún se fusiona con tu recuerdo. Se burlan de mi presunta fortaleza y mi "nueva forma de ver las cosas" con un sarcasmo tal que me flagela el espíritu, la esencia de mi ser.

Ellas saben que estoy vacío por dentro, que mis emociones son como un edificio con bases de papel que en cualquier momento pueden derrumbarse y llevarme a un caos existencial... a la locura.

¡Pero no! No puedo dejar que esto me gane, debo hacerme cargo de lo que causa este vía crucis, comienzo a caminar, tambaleo en mis primeros pasos pero luego recobro fuerzas, el miedo ahora irónicamente me da motivo para avanzar. Levanto la mirada y reconozco esa razón de sufrimiento, arremeto con mi puño y concluyo mi misión.

Mis manos se relajan poco a poco, en el suelo ahora yacen un espejo hecho añicos, adornado con gotas de sangre mezcladas con agua salada... 

Despedida

Ahora va un poema que escribí...  ¡sí, tengo sentimientos! jajajajaa =P

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Despedida

Tomo tu mano tratando de evitarlo,
Tu mirada me dice que no es suficiente
Que esto simplemente ha terminado
Que ya no estarás más a mi lado.

Pero ¿por qué dudas?
¿Acaso aún te ahogas en recuerdos?
Aquellos en los que amanecíamos juntos
Aquellos en los que todavía me amabas.

Ya no queda más remedio que aceptarlo,
Susurra en mi oído tus últimas palabras,
"Amor mío, te extrañaré"
Lo sé, no es una promesa.

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Xenomorph out!

Recordando

Hoy me desperté con tu imagen aún presente en mi cabeza, tu mirada angelical opacaba la luz del sol matutino, tu sonrisa abarcaba toda mi habitación...

Y pensar que ya ha pasado tanto tiempo desde aquella despedida, en un día nublado de agosto en el que mi cuerpo se estremecía con cada palabra que volaba en el aire durante nuestra conversación. El deseo de detener el tiempo era una constante mutua, ¿cómo hacer que el mundo dejase de girar? ¿cómo poder quedarme ahí contigo por siempre? ¿cómo?.

Hoy sólo me doy cuenta que es muy tonto de mi parte seguir tratando de contestar esas preguntas, que inocente soy al creer que volverás y que estúpido fui al dejarte ir. Hoy es un día más sin tu compañía, un día sin tus suspiros en mi oído reclamando amor el que yo respondía con tiernos besos... un día en el que seguiré intentando aprender a vivir sin ti.

He madurado a costa de lágrimas, he avanzado mi camino a pesar del retraso que supone recoger las piezas de mi corazón roto, he convertido mi ser en una persona diferente... no para agradarte ni para llenarme de una ridícula esperanza ante tu inexistente retorno, no amor mío, lo hice sólo por mí.

¿De quién fue la culpa?... es inútil tratar de hallar responsables, sólo aceptemos que así es la vida, así son los recuerdos...